Endodoncia Rotatoria.
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En nuestra clínica mecanizamos al máximo el proceso de endodoncia para que sea lo más preciso posible, utilizando sistemas de medición de los conductos radiculares. Gracias a este sistema y a diferencia de la endodoncia manual, conseguimos un tratamiento más rápido, efectivo, cómodo y de mayor calidad para nuestros pacientes.

 

¿CÓMO SE PRODUCE?

Cuando la caries se ha desarrollado hasta el punto de alcanzar el nervio del interior de los dientes se desencadena un proceso irreversible y doloroso. El nervio dental y los pequeños vasos que lo acompañan se necrosan (se mueren) y queda el interior del diente lleno de bacterias que no pueden ser atacadas por las defensas del organismo, pues la sangre ya no llega al interior del diente. Tampoco los antibióticos (que también circulan por la sangre) pueden luchar contra la infección del interior del diente.

Una vez que los conductos del interior del diente están completamente contaminados, se liberan más bacterias y toxinas hacia el interior del hueso maxilar provocando un granuloma, una fístula, un quiste o incluso un gran flemón (un absceso).

Todo este proceso puede doler mucho, pero también puede molestar ligeramente o incluso, sorprendentemente, no molestar en absoluto. Lamentablemente muchos creen que si no hay dolor, no hay ningún problema. Este es un error bastante frecuente.

Para poder solucionar el problema y salvar el diente afectado es preciso realizar el tratamiento de endodoncia (o tratamiento de conductos), comúnmente conocido como “matar el nervio”.

 

¿CUÁL ES EL PROCEDIMIENTO?

Una endodoncia consiste en limpiar y desinfectar bien todos los conductos del interior del diente justo hasta la punta de la raíz, para ello utilizamos los localizadores de ápices, luego es preciso tapar ese espacio herméticamente, de este modo eliminamos ese rincón donde las bacterias podían reproducirse sin ser atacadas por el organismo y se consigue la curación.

¿QUÉ PASA DESPUÉS?

Los dientes tratados ya no tienen la pulpa que los mantenía vivos por lo tanto dejan de recibir nutrición e hidratación y se vuelven quebradizos y propensos a la fractura. Esto es importante ya que en la mayoría de los casos se recomienda proteger el diente con una corona.

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